Salem a los 40: cuatro décadas de energía nuclear en New Jersey

En el momento en que David Jansen vino a trabajar a la planta de energía nuclear ubicada en la margen este del río Delaware, el gigantesco proyecto de construcción era lo más grande que jamás había visto en su vida.

Los muros de contención de la Unidad 1 de Salem estaban a medio construir y “Salem 2 era apenas un gran pozo de barro” dijo Jansen.

Eso fue en el año 1970. En todo momento los visitantes podían ver a unos 5,000 trabajadores en Artificial Island: trabajadores de la construcción, ingenieros, electricistas y todos los demás que trabajaban con ellos. Entre ellos también se encontraban los futuros operadores de la planta nuclear, como Jansen, quien eventualmente se ocuparía de los controles del reactor nuclear recientemente inaugurado.

“El tamaño gigantesco de la obra me causaba admiración” dijo Jansen.

La construcción de la Estación de generación nuclear de Salem con dos reactores comenzó en 1968: la Unidad Salem 1 comenzó a generar electricidad en 1976, hace exactamente 40 años.

Hoy en día, Artificial Island alberga la instalación con tres reactores conocida como Salem y Hope Creek, que es parte de la flotilla nuclear que genera prácticamente la mitad de la energía de New Jersey. Las plantas ofrecen 1,700 puestos de trabajo permanentes y otros 1,000 de contratistas durante los cortes por recarga que se producen dos veces al año e inyectan millones de dólares en la economía local todos los años.

En los años iniciales de Salem 1, casi la mitad de los trabajadores sindicalizados que operarían la planta fueron reclutados de las plantas de combustibles fósiles de PSE&G de North Jersey, a saber, Essex, Hudson, Marion y Mercer. Para los puestos que exigían experiencia con reactores, se reclutaron trabajadores más experimentados del programa nuclear de la Marina de los Estados Unidos. En última instancia, Salem y Hope Creek también se convertirían en sitios de trabajo para muchos trabajadores locales de una planta de productos químicos de DuPont en Delaware que atravesaba un situación de reducción de personal.

La mayoría de los empleados originales de Salem ya están retirados y muchos de ellos todavía viven en las comunidades circundantes a lo que quienes trabajaban allí solían llamar simplemente “la Isla”. Docenas de ex empleados de PSEG Nuclear todavía se reúnen regularmente para desayunar e intercambiar historias sobre los albores de la energía nuclear en New Jersey.

Esas historias incluyen detallados relatos sobre la construcción y el inicio de las operaciones que duraron años, así como de los inconvenientes que salpicaron los primeros días de la planta nuclear, tales como equipo defectuoso o las demoras que siguieron al tristemente célebre accidente de Three Mile Island. Intercambian historias sobre los “Island 500”, la carrera diaria de las 4 p.m. en que los contratistas corrían de regreso a casa del sitio de construcción al finalizar la jornada de trabajo.

Les encanta hablar sobre el tiempo que pasaban entre los recovecos y las grúas cada vez más altas de la planta en construcción, sitios que posteriormente no podrían volver a pisar por razones de seguridad.

“Recuerdo que trepábamos dentro del recinto del reactor y los circuitos de calentamiento antes de que se cargara el combustible”, dijo Chuck Johnson de West Chester, Pa., quien se jubiló en 1997 después de trabajar 26 años en las plantas de Salem. “Ya nadie puede entrar en esos lugares.”

De sus numerosos recuerdos, los más fuertes, sin lugar a dudas, giran en torno a la relación de fraternidad entre los empleados, y el sentido de trabajo en equipo y de misión compartida en pos de un objetivo tan gigantesco como la Estación de generación nuclear de Salem.

“Reinaba una gran camaradería” dijo Warren Strubmuller de Cape May Beach, quien trabajó 23 años en los proyectos de Salem y se jubiló en 1995.

Frank Kaminski de Gibbstown, quien se jubiló en 2005 como instructor de simulación senior y trabajó 28 años de su vida en los proyectos de Salem, concuerda: “En los comienzos, la sensación de ser parte del equipo era totalmente distinta” dijo. “Me he hecho de amigos para toda la vida aquí.”

La atmósfera familiar de Salem se extiende a toda la comunidad. A medida que miles de empleados de la planta nuclear establecieron sus hogares en Salem County y otras áreas cercanas, se sintieron bien acogidos como nuevos vecinos, en particular, porque muchos de los residentes locales también comenzaron a trabajar en la planta.

En estas décadas, las plantas de Salem y Hope Creek impulsaron el crecimiento económico que benefició a la región en su totalidad – en especial a su comunidad anfitriona de Lower Alloways Creek. Las plantas y sus empleados fueron reconocidos por su generoso apoyo a las organizaciones y entidades de beneficencia locales tales como Junior Achievement y March of Dimes.

Los primeros empleados de Salem fueron también embajadores para los vecinos residentes, ya sea acompañándolos en recorridos por la planta o disertando en escuelas locales y ante grupos gubernamentales.

“La gente se sentía reconfortada por el hecho de que íbamos a vivir aquí (en Salem County). Esto significaba mucho para las personas” dijo Victor Lowensten de Clarksboro, quien comenzó en Salem como operador de la planta nuclear y trabajó durante 27 años en los proyectos de Salem, jubilándose en 1995.

The Second Sun era un centro de información flotante donde los visitantes podían conocer más sobre la planta nuclear de PSEG de Salem. El centro fue retirado en 1992.

The Second Sun era un centro de información flotante donde los visitantes podían conocer más sobre la planta nuclear de PSEG de Salem. El centro fue retirado en 1992.

El futuro de la energía nuclear es tan importante para New Jersey como su pasado.

La licencia de operación original de Salem 1 debía vencer en 2016. Después de un riguroso proceso de solicitud que exigió unas 122,000 horas/hombre, 30,000 páginas de documentación y un costo de millones, se le otorgó a Salem una extensión de 20 años, hasta 2036.

Se trata de un logro de suma importancia, pero de ninguna manera implica que la economía del sistema de energía de los Estados Unidos continuará permitiendo que las plantas de energía nuclear prosperen. La flotilla de plantas de energía nuclear de la nación se encuentra bajo fuertes presiones económicas, en particular, frente al relativamente económico gas natural, que ha reducido los precios de la electricidad.

Cuarenta años después de iniciadas las operaciones de Salem, muchos de los otros grandes empleadores de Salem County se han marchado: DuPont, Hunts, su vidriería de 150 años de antigüedad y Salem y Hope Creek son el empleador más grande de la región. Lo que alguna fuera un “pozo de barro” hoy forma parte integral de la economía de la región.

“Está conectada a todo lo demás”, dijo Kaminski.

Esa conexión comenzó hace 40 años con miles de trabajadores que llegaron a Salem County a construir una planta nuclear, y también creó un sentido de propósito común.

“Todos quisimos que el lugar comenzara a funcionar y que lo hiciera bien”, dijo Jansen. “Ésa es la verdadera historia: todos trabajamos bien e hicimos todo lo que pudimos.”

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