La diversidad de combustibles de NJ está en riesgo.

 

Hace poco más de un año, el 29 de abril de 2016, tembló la tierra en Westmoreland County, Pa., unas pocas millas al sur de la ciudad de Pittsburgh. La causa: un gasoducto de gas natural de 30 pulgadas de diámetro había explotado: los investigadores dijeron que se trató de una costura soldada que se había corroído con el tiempo. Si bien tales accidentes son muy poco frecuentes en la red de distribución de gasoductos de la nación, el resultado puede ser significativo.

El impacto se propagó mucho más que a Pennsylvania del oeste. El gasoducto afectado, uno de los más grandes de los Estados Unidos, comienza en la Costa del Golfo, atraviesa las pujantes zonas de extracción de gas de pizarra de Marcellus y Utica y llega a New Jersey, donde se conecta con otras líneas que se extienden a New York y New England. Este segmento del gasoducto transporta más de mil millones de pies cúbicos de gas al día.

De inmediato, los operadores cerraron un segmento de 130 millas del gasoducto, una interrupción significativa del suministro de gas natural. Luego de la explosión, el precio del gas en los mercados de materias primas de los Estados Unidos subió abruptamente.

La explosión ocurrió en abril, justo cuando la zona el noroeste salía de los meses más fríos del año. Si tal corte imprevisto y significativo se hubiera producido en el mes de enero, en el pico de la temporada invernal de máximo uso de la calefacción, los proveedores de gas se habrían visto forzados a reducir el suministro de plantas generadoras de energía eléctrica alimentadas a gas a fin de no afectar al suministro de gas para calefaccionar los hogares de sus clientes.

En el peor de los casos: fuertes subas de precio de la electricidad y la posibilidad de cortes programados.

Durante la última década, el gas natural ha incrementado su participación en la combinación de energía utilizada en New Jersey. Si la energía nuclear no siguiera siendo una parte significativa del portafolio de energía del estado, nos veríamos obligados a depender casi exclusivamente del gas y a poner en riesgo nuestra confiable oferta de energía 24/7.
Fuente: U.S. Energy Information Administration (2007, 2014)

Tradicionalmente, New Jersey ha dependido de una diversidad de combustibles para generar electricidad. Aproximadamente la mitad proviene de la energía nuclear, mientras que el resto se divide entre gas natural y carbón, y más recientemente, una pequeña pero cada vez mayor cantidad de energía solar (actualmente alrededor del 1 por ciento).

La nueva tecnología de perforación ha dado como resultado una mayor provisión de gas natural. El boom del gas natural ha llevado el precio a valores mínimos históricos, y ha presionado al resto de las fuentes de energía. Por ejemplo: el carbón, que una década atrás proporcionaba un quinto de la energía de New Jersey, rápidamente está llegado a cero. Muchas plantas de generación a base de carbón han anunciado que cerrarán, incluso las dos de PSEG ubicadas en New Jersey.

Los bajos precios de la electricidad también ejercen presión en la industria de la energía nuclear. Muchas plantas de energía nuclear han cerrado o anunciado su cierre en todo el país. Las plantas de energía nuclear de New Jersey no están exentas de las mencionadas presiones económicas.

Obviamente, los bajos precios del gas natural alegran a los consumidores, quienes advierten facturas mensuales más bajas. Pero un análisis de la Union of Concerned Scientists advierte que New Jersey se encuentra entre los diversos estados que están en riesgo de depender demasiado del gas natural, hecho que podría desembocar en escasez de la oferta y mayores costos para los consumidores.

Además, tal como lo demostrara el incidente del año pasado de Pennsylvania, el suministro de gas puede verse interrumpido, por catástrofes u otros factores, en cualquier momento.

Si las plantas de energía nuclear de New Jersey sucumbieran a las presiones económicas y cerraran, lo más probable es que fueran reemplazadas por gas natural, la alternativa actual más económica. Las fuentes de energía renovables, como la solar o la eólica, no son tecnológicamente viables aún, y como tecnologías emergentes, son demasiado caras.

El crecimiento de la demanda de gas natural también exigiría actualizaciones en el sistema de distribución. El sistema de gas actual fue creado originalmente para dotar de calefacción a los hogares. Si se reemplazara la energía nuclear por gas natural, se necesitaría un sistema de distribución mucho más robusto y se deberían construir gasoductos adicionales en todo el estado.

Contar con energía nuclear como parte de la combinación de energías diversas de New Jersey es una excelente idea y también es parte de la política pública ya que integra el Plan Maestro de Energía del estado.

El Plan Maestro de Energía dice: “El Estado ve a la energía nuclear como un elemento importante de un portafolio de recursos energéticos diversificado. New Jersey debería mantener su compromiso hacia una la evaluación objetiva de cómo las plantas de energía nuclear integran una combinación diversificada de fuentes de energía para cumplir con las metas económicas, de confiabilidad y medioambientales del estado.”

La preservación de las plantas de energía nuclear de New Jersey contribuirá al mantenimiento de la diversidad de combustibles del estado y proporcionará una fuente de energía más confiable y económica.

El incidente del gasoducto del año pasado debería servir como evidencia de que depender en exceso de una sola fuente para generar energía, es decir, poner todos los huevos en la misma canasta, puede tener consecuencias dramáticas.

Richard Jackson es director ejecutivo de la New Jersey Energy Coalition, que apoya la producción de energía limpia, confiable y económica.

Richard Jackson

Richard Jackson

Director Ejecutivo, New Jersey Energy Coalition

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